Próximas exposiciones
Aquí podrá encontrar el listado de nuestras próximas exposiciones a lo largo del año.
Bilbao, 1943.
Pertenece a uno de los cuatro grupos definidores de artistas vascos denominado Grupo Emen (Aquí) en Vizcaya.
La apertura del grupo a la participación de cuantos artistas lo deseasen, trajo como consecuencia que fueran nada menos que veintitrés los firmantes del manifiesto del grupo Emen, desmarcándose de la política restrictiva de los otros dos grupos creados.
Si ordenamos a los firmantes del manifiesto por sus fechas de nacimiento, observaremos con más claridad la heterogeneidad de los artistas del grupo Emen: José Mª Ucelay (1903), Ricardo Iñurria (1908), Pelayo Olaortúa (1910), Roberto Rodet Villa (1915), José Lorenzo Solís (1916), Anselmo Guezala (1920), José Barceló (1923), María Dapena (1924), Ángel Cañada (1926), Carmelo García Barrena (1926), Alfonso Ramil (1927), Dionisio Blanco (1927), Agustín Ibarrola (1930), Iñaki García Ergüin (1934), Vicente Larrea (1934), Ramón Carrera (1935), José Mª Muñoz ( ), Andreu ( ), Javier Urquijo (1939), Gabriel Ramos Uranga (1939), Moreno (1940), Nacho Urrutia (1941) y Santiago Merino de la Cruz (1943). La diferencia de edad entre el artista mayor y el más joven era de cuarenta años.
Tras darse a conocer en el país vasco, en 1967 marchó a Formentera, donde permaneció prácticamente aislado hasta 1974. Después de esta etapa, su obra experimentó un cambio decisivo, pasando a practicar una abstracción de furioso cromatismo. “Fue difícil aprender otra vez desde el principio a ver la luz, la naturaleza, y no sólo ver si no, lo que realmente era importante, sentir todo eso; el pintar era algo con vida propia, cada cuadro era el reflejo exacto de mis sentimientos y emociones de aquel momento, cada uno era una aventura onírica, un mundo fantástico, donde todo puede suceder.”
*( Los grupos de la Escuela Vasca).-
La bautizada por sus promotores como Escuela Vasca no se constituyó como un movimiento único para todo el País Vasco –a semejanza de la mítica “Asociación de Artista Vascos” anterior a la guerra (1913-1936)– sino que se estructuró a nivel provincial, con un grupo por provincia y otro para las tres provincias de Iparralde (país vascofrancés). Los grupos que debían funcionar en cada provincia eran: Gaur en Guipúzcoa; Emen en Vizcaya; Orain en Alava; Danok en Navarra y Baita en Iparralde. Estos dos últimos grupos no llegaron a formarse.
La estrategia marcada para dar a conocer este movimiento fue la siguiente: comenzaría por exponer el grupo Gaur en San Sebastián, por haber sido sus componentes los verdaderos ideólogos e impulsores de la Escuela Vasca; seguidamente, expondría este grupo en Bilbao, conjuntamente con el grupo Emen vizcaíno, y ambos, más el alavés Orain, lo harían en Alava; finalmente, estos tres grupos, junto al navarro Danok, concluirían el periplo con una exposición en Pamplona. De esta forma, escalonadamente, darían a conocer a los artistas vascos contemporáneos integrados en la Escuela, así como sus objetivos y reivindicaciones.
GRUPO EMEN
El grupo vizcaíno Emen de la Escuela Vasca, hizo su presentación en sendas exposiciones en el Museo de Bellas Artes de Bilbao (agosto-septiembre de 1966), tuvo desde su concepción diferencias muy sensibles con los grupos guipuzcoano y alavés. Así se refleja en el manifiesto contenido en el catálogo de las citadas exposiciones: “Al denominarse Escuela Vasca, no utilizamos un estrecho esquema mental, ya que incluimos en ella cualquier supuesto estético capaz de expresar el momento histórico de nuestro pueblo”. “De acuerdo con este criterio, el grupo estará abierto a todos aquellos que quieran participar de esta forma colectiva en el desarrollo de nuestra cultura y en la proyección social del artista consecuentemente organizada”.
Agustín Ibarrola, el verdadero impulsor del movimiento de esta escuela en Vizcaya, destacó que las dos cualidades del verdadero arte eran la autonomía y el compromiso de los artistas, indica: “La Escuela Vasca surgió con pleno conocimiento de todo ello, siendo su principal objetivo el siguiente: como creador, y desde la función del artista, caminar con y junto al pueblo, en todas las batallas, desgracias, transformaciones, novedades y sufrimientos; procurando definir una situación social, e intentando que las condiciones de la personalidad sean cada vez mejores para el pueblo”. “Esta es la intención que persiguen hoy en el País Vasco todos los artistas incluidos en los grupos de la Escuela Vasca”.
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