Morató Aragonés

Reus (Tarragona), 1923 – Barcelona, 2006.

Josep María Morató Aragonés, tenía trece años cuando tuvo su primer contacto con el mundo del arte. Fue a través de Ignasi Mallol y Joan Rebull, que llegaron a Cornudella (población cercana a Reus) con sus alumnos en sus actividades prácticas que realizaban en el Taller-Escola d’Art de Tarragona. A partir de ese encuentro comenzó a pintar de forma autodidacta. Más tarde tuvo la oportunidad de entrar en contacto con el pintor Iu Pasqual y de poder aprender a su lado. Fue él quien le aconsejó que se matriculase en la Escuela de Bellas Artes.

La decisión de ir a Barcelona se vio reforzada por la obtención en 1940 de la Medalla Fortuny de Reus. Apenas iniciaba su camino de pintor y ya tenía un premio significativo. Ese mismo año tuvo su primera exposición en Reus. Al año siguiente se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. Las primeras exposiciones que realizó, todas ellas en Reus, tenían como tema el paisaje, y fueron muy bien recibidas por la crítica local.

En 1944 ganó la Medalla Tapiró de la Diputación de Tarragona por su cuadro Paisaje. Obtuvo una bolsa de viaje de la Fundación R. Amigó-Cuyás, que le permitió viajar por España y, lo más importante, visitar el Museo del Prado, visita que aprovechó para realizar copias de Velázquez y de Tiziano. Tenía que cumplir con el servicio militar, lo enviaron a Sevilla, tiempo que aprovechó para ir a pintar a Ceuta y a Tetuán.

En 1948 realizó su primera exposición en Barcelona en la Galería Pictòria. Fue el inicio de una larga carrera llena de exposiciones individuales y colectivas y de numerosos premios.

En 1950 marchó a París, donde visitó pinacotecas y conoció artistas europeos. Viajó por España, y el 1954 volvió a París, donde consolidó su estilo expresionista. En su segundo viaje a París, descubre la pintura plana y la obra de Clavé, Bouffet y Chagall, desarrollando el gusto por una estética de talante expresionista, de perfiles marcados, rasgos acentuados y preferencia por los grises y azules y las tonalidades frías, empezando a ser conocido por su "rica paleta agrisada". París e Italia serán, pues, los dos centros que aporten a Morató Aragonés los elementos necesarios para elaborar su propio estilo, fruto de la fusión de tendencias opuestas. Esta búsqueda del equilibrio entre lo real y lo abstracto, huyendo de las modas e intentando que su pintura fuera sincera es por lo que nunca se sintió ligado a ningún movimiento o grupo concreto.

Su obra, en la cual sobresale el paisaje, se caracteriza por su cuidada ejecución, centrada en una rigurosa composición y un elaborado tratamiento del color. Su otra temática era la mujer. Sus obras están bien elaboradas, pero no tienen el carácter de sus paisajes.

 

 

Obras

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